Laburatorio de Ciudadanía Digital Responsable, crónica

En una nueva jornada de los Laburatorios de TALes (tecnologías abiertas y libres) Referentes de la cooperativa tecnológica Cambá hablaron con alumnos de la Escuela Secundaria de Educación Técnica de la UNQ Y el Instituto Sagrado Corazón Al. Cal. sobre el uso que servidores de internet y páginas que brindan servicios en internet dan a la información que les otorgamos.

                 

¿Son privadas nuestras interacciones en la web? Esa sencilla pregunta fue el disparador clave de toda la jornada, que abrió los distintos tópicos de debate. La respuesta a la pregunta es NO.

La teórica privacidad de nuestro deambular digital quedó en tela de juicio más que nunca a partir del resonante caso que involucra a Facebook y Cambridge Analytica. A raíz de este, los negocios que esta y tantas otras páginas de internet hacen con la información que les brindamos pasaron a estar en el ojo del huracán. Y eso se debe a qué se cayo el último velo de este secreto a voces; toda nuestra información personal está disponible para quien pueda pagar lo que estos servidores piden.

Aunque los mercaderes ávidos de información sobre clientes potenciales (información que les permite plantear estrategias de marketing con una especificidad inédita) no son los únicos interesados en nuestro quehacer digital. Los gobiernos también tienen acceso a nuestra actividad en internet, pero en este caso, ese acceso es gratuito e irrestricto. La gran razón de este espionaje masivo (pues no hay otra manera de llamarlo) es la seguridad. Según esta lógica, monitorear a todos todo el tiempo sirve para desbaratar posibles atentados al orden público. Que sea legal o no pasa a un segundo plano cuando se considera lo siguiente: Bajo la influencia de este proceder, lxs usuarios pasan a ser sospechados continuamente a priori, cada unx es sujeto de interés de la seguridad nacional, y la presunción de inocencia, pilar del derecho como lo conocemos, bien, gracias.

En la búsqueda de alternativas ante estas problemáticas, es que se introdujo a los presentes a una nueva manera de surfear la red: El navegador TOR (The Onion Router). Este software tiene entre ceja y ceja el anonimato y la privacidad de quienes lo utilicen. Es una versión del famoso navegador de software libre ‘Mozilla Firefox’, que con pocas modificaciones intenta brindar a sus usuarios una solución ante la captación de datos por parte de terceros.

En una interacción en la internet clásica, hay dos grandes paquetes de datos que salen de nuestro equipo para hacer requerimientos en otros servidores. Por ejemplo, al ingresar a una interfaz de E-mail, estamos enviando un requerimiento a los servidores en que este alojado ese servicio, y la información que sale se divide en dos partes: Los metadatos, que son numero de IP del dispositivo desde el que se está trabajando, hora, lugar y otras informaciones contingentes que son algo así como una huella dactilar de quien este operando; por otro lado, los Datos propiamente dichos, que en este caso serían usuario y contraseña en esa plataforma. De modo que, si alguien estuviera vigilando la red, sabría exactamente quién está usando la red y específicamente para qué. TOR trabaja de manera distinta, ya que los requerimientos a los servidores se hacen por etapas, en diferentes nodos. Un nodo recibe información de que el usuario ‘x’ quiere acceder a la red, pero no llega a ese nodo información de a que sitio se desea visitar, a otro nodo distinto llega un requerimiento de entrar al sitio ‘y’, pero este requerimiento llega anónimo, es decir, disociado de sus metadatos pertinentes. De esta manera, reconstruir ese deambular se hace bastante más complicado de lo que sería en el caso de internet clásica, en que toda la información atraviesa una misma red simultáneamente.

Por último, se planteó que internet clásica está dando pequeños pasos para proteger la integridad de las comunicaciones, ya que todas las paginas están trabajando en cifrar los Datos de la navegación. Este mecanismo de seguridad que empezó a implementarse para hacer mas seguras las transacciones bancarias digitales ya es prácticamente un hecho para la internet toda, y eso se debe al cambio en los protocolos de navegación. Esta es la diferencia entre los protocolos ‘http://’ y ‘https://’.

Para terminar la jornada, se solicitó a los concurrentes que investigaran un poco más sobre el navegador TOR y que se familiaricen con la interfaz, ya que será objeto del próximo encuentro.

El equipo de los Laburatorios de TALes agradece al Club de Emprendedores Quilmes por ceder el espacio en que el encuentro tuvo lugar.

Un comentario:

  1. Muy bueno el encuentro por lo que leo, creo ciertamente en la toma de conciencia de los sibernautas, si ellos nunca estarán a resguardo de los peligros de la Web.

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