Las cooperativas de Software apuestan a la tecnología de uso libre y popular

A principios de año, la Cooperativa Uníxono, de FACTTIC,  implementó un software GPS para que los vecinos de Bahía Blanca conozcan el trayecto de los ómnibus de línea y eviten horas de espera a la intemperie, pone en evidencia la importancia de la creatividad tecnológica con fines sociales. ¿Es la Economía Social el mejor ámbito para el desarrollo de una tecnología libre y popular?
En esta entrevista, socio de la cooperativa GCOOP y presidente de la FACTTIC (Federación adherida a la CNCT), responde nuestras dudas y de paso problematiza la tensión con el Mercado, y la relación con los actores que intervienen en investigación e inversión, como lo son el Estado y las Universidades. También cuenta los nuevos proyectos de la Federación: Servidores de Datos para las cooperativas, Redes Comunitarias Populares ¡y hasta un Robot hogareño!…

– ¿Qué demostró la experiencia de Uníxono en Bahía Blanca?

– Este tipo de proyectos de innovación tecnológica con implicancia social, es la tecnología que queremos crear desde FACTTIC. La tecnología debería estar en función de las necesidades sociales y no en las arcas de las grandes corporaciones. Además, que la solución sea Software Libre, le da un plus más, para poder replicarlo en el resto de los municipios del país, donde el resto de las cooperativas asociadas a la federación pueden aportar para la implementación.

– ¿Ustedes le dan una importancia política al uso de la tecnología y su impacto social?

– Nuestro rol es completamente político. No todas las cooperativas venimos del mismo ambiente, la cooperativa donde yo estoy proviene de la fusión de personas que antes participábamos de comunidades de software libre, de pensar en las cooperativas como una salida natural de la unión económica de los que usan la tecnología para ayudar a los demás. Es más, hace seis años compartíamos el software, pero no así el rédito económico que generaba ese código. Ahora con las cooperativas compartimos el código y el rédito económico que nos queda.

– ¿FACTTIC busca espacios donde puede dar una lucha para socializar los datos?

– Si pensamos en la tecnología como un servicio que impacta en la sociedad, una de las necesidades es la apertura de datos, porque ya no es como hace 20 años, cuando conseguir el dato implicaba ir a una repartición y pedir la fotocopia de un documento. Ahora publicar datos es una decisión política. De hecho, existen países cuyas reparticiones estatales están obligadas a publicar datos en formatos que sean legibles por computadoras. Porque uno también puede publicar un PDF muy interesante pero que no sea procesable. Los datos abiertos no sólo generan algunas ventajas para la gente, los usuarios, sino para el mismo Estado. Por ejemplo, en Brasil salió la Ley de Datos Abiertos hace algunos años, y a partir de eso el Ministerio de Seguridad comenzó a publicar datos y a partir de estos datos la Secretaría de la mujer, dependiente de otro ministerio, empezó a tener estadísticas sobre violencia de género. Es importante la cantidad de acciones que pueden realizar las personas y las organizaciones con esos datos, no sólo para controlar una gestión sino para generar nueva información o un nuevo negocio.

– ¿Existe en este país al menos la inquietud de los datos públicos?

– Existen muchas iniciativas de apertura de datos, pero la realidad es que hoy no es una política de Estado en este país. Hay que trabajar para que lo sea. El Gobierno de Ciudad tiene un portal de datos abiertos pero no se encuentra mantenido. En un momento hicieron de todo para la prensa, pero después no publicaron nada más. Porque datos abiertos no significa que hay que publicar una vez, sino todo el tiempo, para que uno pueda hacer el seguimiento de esa información. Existe el concepto de Gobierno Abierto, donde el Estado debe brindar información para que de cierta forma uno pueda saber lo que está haciendo. Aunque desde nuestra Federación entendemos las complejidades políticas, insistimos en la transparencia.

– Si ustedes tuvieran que trabajar en una empresa ¿podrían mantener estas iniciativas?

– Yo creo que se puede, porque hay empresas con fines de lucro que trabajan con tecnologías abiertas. Pero la demostración empírica muestra la negativa en este sentido, ellos no quieren. Sí tienen un objetivo de maximizar el lucro, pero piensan en otros aspectos o tienen en cuenta oportunidades de negocios, antes que crear software abierto para el Gobierno o para las cooperativas. Nosotros tuvimos una experiencia en ese sentido con la Red Gráfica, donde les hicimos un software de presupuestación gráfica y probablemente no es el mejor negocio, pero no lo hacemos por eso.

– ¿Por qué se organizaron en Cooperativas?

– Nosotros somos cooperativistas por elección, por una firme convicción, no por necesidad. La cooperativa es un medio de trabajo para todos, en la que apostamos a otra manera de construir conocimiento. Nosotros pensamos en discutir de quién es el conocimiento que se genera, si es de las corporaciones o de la gente. Por ejemplo, tras la creación del software, ese conocimiento ¿es de quien lo creó? yo creo que debería ser de todos. Es un tema importante para poner en discusión.

– ¿La tecnología libre se potencia más en la Economía Social que en la Economía capitalista tradicional?

– Potencialmente sí, pero en la realidad los más grandes productores y consumidores de software libre son las grandes corporaciones. Ejemplos claros son IBM, las agencias de Seguridad de  Estados Unidos y Google, entre otros. Hay un 73% de las empresas del mundo que usan software libre en sus sistemas informáticos. Yo generalmente marco la diferencia entre software libre y software liberador. El software libre genera una posibilidad de impedir la existencia de monopolios y ahí se queda, pero esa función, que no es poco en un mundo donde el 93% del software de escritorio lo tiene una sola empresa o el 90% de la búsqueda en internet la tiene otra, es justamente porque  está muy monopolizado el mercado. No es menor el problema que  hay que solucionar. Por eso es algo que tenemos que encarar desde la Economía Social y el cooperativismo. No sólo para impedir el monopolio, sino también  pensar cómo los mismos trabajadores podemos tener los medios de producción en nuestras manos. Además, nos permite pensar que la gente con alto grado de capacitación, como son los programadores, los ingenieros de sistema, no necesitan un jefe para trabajar. Entonces, es un ambiente donde se puede hacer una diferencia importante. Desde que empezamos la Federación, hace un año y medio, éramos 6 cooperativas y ahora 18, quiere decir que es sustentable. Todas estas cooperativas son exclusivamente de desarrollo de software. Es que hacer una cooperativa de software es fácil, y como contra cara es un mercado que nos está tentando permanentemente, porque yo tengo amigos que trabajan en esto y ganan mucho dinero sólo como empleados.

– ¿Las cooperativas logran la rentabilidad?

– Nuestros retiros son similares a los valores del mercado en la mayoría de las cooperativas, sobre todo las que estamos acá, porque en el interior es distinto, ahí es más difícil confiar, ya que si son de algún pueblo los cuestionan y creen que ellos no saben nada. Entonces, muchas veces llega el trabajo desde allá, pasa por acá y vuelve para allá.

– ¿Cuál es el promedio de asociados de sus cooperativas?

– La mayoría tiene  aproximadamente 10. Nosotros queremos hacer más pero que no incremente el número de asociados, porque después sostenerlo se puede volver complejo. Aunque ya tenemos clientes grandes, como bancos. Los servicios que brindamos dependen de cada cooperativa: programar sistemas bancarios, seguimiento de clientes, etc. Las cooperativas tenemos la capacidad de hacer sistema para organizaciones de cualquier tipo, desde los grandes bancos hasta las pequeñas cooperativas. Estamos intentando trabajar con cooperativas agrícolas, donde cuesta el contacto directo, porque las cooperativas se encuentran en zonas rurales, y nosotros no somos rurales.

– ¿Cómo pueden potenciarse las cooperativas de tecnología en el marco de la Economía Social?

– Para nosotros el próximo paso es ver cómo el valor que se genera quede de este lado, porque hoy nosotros trabajamos al mejor postor, en mercado abierto, pero tenemos que lograr que las cooperativas tecnológicas generen  productos propios pensando en la innovación con base social. Me parece que ese es el siguiente paso.

– ¿Cómo es la respuesta del Estado a acciones novedosas de tecnología libre?

– En general encontramos buena recepción, ellos nos abren las puertas, pero la problemática es nuestra gestión que está aprendiendo permanentemente. Estamos contentos porque desde el Estado están activos con nuestras ideas, los programas tienen problemas porque ellos nunca pensaron que una cooperativa de trabajo de tecnología era capaz de presentar tales ideas. Luego, nos llamaron y nos dijeron “traigan ideas”. Así planteamos varios proyectos para viviendas populares, como calefones solares con un ahorro de gas del 47%. Propusimos que las cooperativas metalúrgicas desarrollen raqueras para servidores. Además, y pensando en Argentina Conectada, les brindamos la iniciativa de crear Redes Comunitarias Populares, que son unas cajitas que se instalan en  los barrios, con servicios para la gente, básicamente telefonía gratuita. Propusimos un proyecto de Robots Hogareños, que ya existen para algunos trabajos especializados del hogar como cortar el pasto, limpiar la pileta, barrer, etc. De todas maneras, la línea de trabajo que tenemos para este año es el desarrollo de Centros de Cómputos  Móviles, que son centros de cómputos dentro de contenedores, y estimamos hacer un prototipo para la Federación. En general, la mayoría de las cooperativas que desarrollan sistemas entregan sus trabajos en centros de datos. La intensión es intégranos verticalmente y no tener que depender de proveedores externos.

– ¿Ya los están desarrollando?

–  Estamos trabajando en ese sentido, primero terminando las cuestiones burocráticas, ya que el proyecto será cofinanciado entre las cooperativas y el Ministerio de Industria.

– ¿Cuál es el beneficio para las cooperativas asociadas a FACTTIC?

– Integrar su cadena completa, porque las cooperativas de software desarrollan y se encuentran instalados en los servidores, porque estos servidores se hallan en los centros de cómputos, que es un lugar pensado para tener computadoras: un ambiente refrigerado, con buena conexión a internet, redundancia de alimentación eléctrica. Nosotros lo que hacemos hoy es desarrollar e instalar software en servidores de terceros, pero nuestra idea es que eso ya no suceda, sino que se instale en los servidores de la Federación.

– ¿El Data Center serviría para que varias cooperativas  hagan su trabajo con uno solo?

– Con uno alcanza para todos, así le  damos la posibilidad a nuestros clientes que pueden contratar acá y no afuera.

– ¿Eso requiere una cuestión más de ingeniería?

– Dentro de la cooperativa tenemos ingenieros que no son solamente ingenieros de software, hay ingenieros industriales y electrónicos. Pero también hay que entender que los ingenieros de desarrollo de software realizan una actividad multidisciplinaria. Para hacer software de simulación de aviones hacen falta ingenieros aeronáuticos, en general siempre es un trabajo multidisciplinario. A ese trabajo, hoy lo encaran nuestros clientes, porque el que sabe suele ser quien nos contrata.

– ¿FACTTIC visualiza proyectos de estudio o investigación?

– Hoy no tenemos recursos económicos para eso, pero nos encantaría, porque es parte de lo que queremos hacer. Es que la mayoría de las normativas no tienen en cuenta a las cooperativas y su trabajo intelectual. Todo el trabajo de diseño que realiza una cooperativa no lo valoran como la contra parte, y si lo hiciera una empresa multinacional no habría problema. Hoy generar un  puesto de trabajo significa una inversión de 750 mil pesos  . Porque los puestos de trabajo que podés generar son puestos que cada vez necesitan más valor agregado. Los puestos de trabajo de baja calificación, están todos cubiertos y, sin  inverción , vamos a ser siempre un compradores de tecnologías de afuera.

– Las universidades centradas en las profesiones liberales no tienen una mirada con respecto a la Economía Social. ¿Cómo es en el caso de las tecnológicas?

– Pasa exactamente lo mismo. No  carga curricular sobre Economía Social en las universidades nacionales que poseen carreras tecnológicas. Todo lo que concierne a las sociedades comerciales sólo se estudia en materias de Economía y Derecho, pero el resto no se lo nombra en ningún momento.

– ¿FACTTIC tiene algún tipo de relación con las universidades tecnológicas?

– Lo estamos logrando de a poco. Estamos trabajando para tener un poco más de eco en las universidades, llevar el mensaje de la Economía Social y el cooperativismo, es parte de la idea de la Federación. Estamos trabajando en incorporar estos contenidos en las curriculas de las carreras técnicas.

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